La industria musical devora bandas de éxito prematuro. El plato lo sirven frío otras caras que ocupan su reino vacante. Wendy James conocía esta realidad y se empeñó en retratarla en un tema premonitorio de su cruel e inevitable destino. La música viene y se va, es como un torbellino pero siempre deja su poso indeleble aunque se trate de estrofas livianas como las de Transvision Vamp. Wendy James es una chiquilla de Brighton que juega a ser bella. De tanto jugar a ser la reina del baile termina reivindicando el punk caduco de doña Patti Smith en tugurios de mala muerte.
Estamos en la noche del 4 de noviembre de 1983 y la niña aspirante a mujer lleva su efervescencia juvenil de 16 años tatuada en su cuerpo. Nick Sayer escucha una desafortunada versión de Horses mientras que la lolita teñida de rubia de encima del escenario le fulmina con miradas provocativas. La seducción es un juego de dos y Sayer, que tampoco es casto ni pretende serlo, no duda en comerle la boca a tan insolente solista en cuando desciende de la tarima. La pasión inyecta una dosis extra de creatividad a la nueva pareja. Uno observa en la platea a la hermosa criatura que le embelesa con temas de Patti Smith cada noche hasta que deciden fundar una banda. Al mismo tiempo, Wendy recibe clases de interpretación y Nick se concentra en escribir canciones.
Transcurren dos años. Es el momento de mudarse a Londres para probar el recorrido de su carrera musical. Una vez instalados en la capital buscan músicos para completar la formación. Lo tienen muy claro. Quieren ser una banda de la Blonde Wave. Una moda que consiste en crear grupos de power pop con vocalistas rubias, teñidas y tremendamente atractivas acompañadas de instrumentalistas varones de estética rock. Su referente visual es Blondie, sus reconocidas influencias musicales: Dylan, Elvis o los Stones. Deciden completar la banda con Dave Parsons, Tex Axile y Pol Burton.
Buscan sin descanso un manager que les proyecte al estrellato durante meses. Un avezado Steve O’Rourke apuesta por ellos como había apostado por Pink Floyd una década antes. Las expectativas que tiene son inferiores que entonces, aún así no pone en duda al talento de la banda. Pone a su disposición al productor más solvente de cuantos dispone, Duncan Bridgeman. A pesar de ello y de trabar una profunda amistad con Nick & Wendy decide no representarles. Se los encomienda a Gary Kerfest, la persona que en su día descubre a Talkings Heads o B52’s.
Deciden llamarse Transvision Vamp con la intención sugerir “excitación para todo el mundo”. Wendy pretende explotar su icónica imagen y convertirse en musa del sexo. Ultima su primer trabajo en 1988. Lo titulan Pop art en honor a Warhol, al que le mencionan en el tema Andy Warhol’s dead. Comienzan a brotar los singles: Tell that girl to shup up, Revolution baby y, por encima de todos, I want your love. La combinación de punk rock facilón, rubia explosiva y letras pegadizas explota su productividad en las listas. Alcanzan puestos meritorios y se embarcan en una gira en la que se vislumbra una banda con opciones de llegar a icono.
Tras la gira, se ponen manos a la obra con su segundo disco, de nombre Velveteen, un homenaje a la grandiosa película de David Lynch, Blue Velvet. Las tensiones post-amorosas entre Nick y Wendy no se dejan notar y juntos construyen un álbum nacido para escalar rápidamente posiciones en las listas. El LP consolida su posición predominante entre las bandas femeninas británicas y su música traspasa fronteras en ese 1989. Wendy ya se ha establecido como icono sexual de una generación ansiosa por verla en directo o en sus reconocibles portadas. Surgen los singles superventas como por generación espontánea. Baby, I don’t care se convierte en un himno transitorio pero su impacto es enorme. Número 3 en UK y en Australia, donde permanece 20 semanas en el top 50. Velveteen por su parte se convierte en #1 en Reino Unido, resistiendo 26 semanas consecutivas entre los superventas. Al mismo tiempo alcanza el 2 en las listas australianas y se incorporan a la banda el batería Mallet y Jazz, un guitarrista para acompañar a Nick.
Tras el despegue de Baby, I don’t care se publica The only one, Landslide of love, y Born to be sold. Todos ellos singles bien reconocidos por el público, aunque de menor repercusión que el primer single del disco. Llega la gira’89. Es el despegue de la banda a nivel internacional. Los integrantes se muestran exultantes ante la facilidad aparente con la que se han convertido en números 1. El tour mundial les acerca a España en un par de conciertos históricos. Repasando hemeroteca nos podemos encontrar en las páginas de un prestigioso diario nacional a una Wendy exultante, henchida de éxito y con ganas de demostrar que las rubias rockeras son algo más que maniquíes.
Promociona su gira. Su tema Born to be sold define cuidadosamente el ideario que pretende trasladar. “Desde Elvis a Marilyn, de Al Capone a John Wayne, o de Johnny Rotten a Charlie Chaplin todos han jugado un papel diferente y han nacido para ser vendidos”. La provocativa cantante le explica al periodista que hoy día se trata a la música y al músico como algo muy famoso durante 15 minutos, después se tira a la basura y entra el siguiente grupo. Es lo que ha sucedido con Culture Club, Bros o Brother Beyond. Impulsados muy rápidamente hasta que se hacen grandes y desaparecen. Además, hace una radiografía de la historia de la desigualdad entre hombres y mujeres dejando un hilo de esperanza: Dentro de 50 años todo será mejor. Tiene 22 años en ese momento.
Sus conciertos no pasan de poses estudiadas y provocación sexual pero resultan divertidos. Tras la tumultuosa gira, Wendy pasa por el quirófano y se sumerge en la creación de su tercer álbum. Little magnets versus bubble of bable debería ser el largo que asentaría una prometedora carrera. No obstante, su inquietante descenso en la distorsión provoca que el público y la crítica lo crucifiquen. Se trata de un álbum liviano y sin emotividad alguna, más preocupado de la estética de su cantante que de ofrecer un buen producto musical. La discográfica se impacienta y surgen los problemas. No ha gustado el resultado final. Wendy está más preocupada por iniciar su carrera en solitario que en apagar los fuegos que arden en torno a su banda.
Finalmente y de manera discreta deciden separarse en 1991. Dos años más tarde, graba unas canciones compuestas a dúo por Elvis Costello y su esposa. El resultado es New aint time for your tears. El proceso de grabación, al más puro estilo Stones, se establece en el sur de Francia y se prolonga durante cinco semanas. El disco es un fiasco y a pesar de los esfuerzos de la diva por regresar al candelero, se aleja de los focos de las cámaras y se acerca a las del quirófano. Durante 1995 firma por el sello londinense One Little indian récords, compone el material para Lies in Chinatown e incluso concede una entrevista a un medio británico para promocionarlo. Without you es el primer single de un álbum que no sale del más profundo anonimato. Tras sus fiascos, graba material para un nuevo intento de relanzar su carrera en 1997. Esas canciones jamás verán la luz.
En 2004 vuelve a la carga con una nueva banda indie llamada Racine, de estilo diferente a los Transvision Vamp y con escasa acogida. A pesar de ello, lanza dos discos y actualmente sigue trabajando en la creación de nuevo material para este grupo. Tex Axile prueba suerte en el cine tras la disolución de Transvision Vamp en el film de culto Contraté un asesino a sueldo. Tras no verlo muy claro delante de las cámaras en la banda Max. Dos de sus integrantes mueren en cuestión de meses. Rompe su vinculación con el grupo en 1994.
Durante unos años prepara su despegue en solitario con un álbum titulado Diary of a genius en 1998. Recibe buenas críticas, lo cual le anima a editar Little monsters en 2000. Varios de sus temas atronan las radios universitarias británicas. Se traslada a Nueva York, donde tiene su momento de gloria al aparecer en el popular Howard Stern Radioshow. En la ciudad insomne cultiva su pasión por la pintura, la literatura y la poesía al tiempo que recorre el mundo en continuos viajes de placer y trabajo. Prepara un documental llamado Color White. La cinta versa sobre las peripecias de esquiadores durante su entrenamiento en el año 2000 y su participación en el mundial de ski en 2001 y en los juegos de invierno de Salt Lake City en 2002. En 2001 se compra una casita en los Pirineos franceses y se muda a vivir la dolce vita a la hermosa cordillera. Continúa con su carrera en solitario.
Dave Parsons se une a Bush tras la disolución de los Transvision. Liderar la oleada post-grunge le vale para vender diez millones de discos. Tiene un hijo con su pareja en 2000. Golden State es el álbum que cierra su carrera con Bush coincidiendo con la primera disolución del grupo.Tras ello ha llevado una vida familiar y apacible con alguna pequeña incursión en el mundillo de la música.
Nick Sayer es sin duda el personaje más interesante de la banda. Tras la ruptura con su banda y ver como todos sus compañeros encontraban acomodo en otras bandas o en sus carreras en solitario, a él se le cierran todas las puertas. Tiene un hijo con su novia. La susodicha, viendo el estilo de vida descontrolado que lleva Sayer y observando las telarañas en su libreta del banco, le impide ver al crío. Desaparecen. Wendy le ayuda a buscarlos durante los fines de semana. El resultado es infructuoso. Wendy se apiada de su situación y colaboran en alguna canción durante 1996. Su estilo se asemeja a los pujantes Radiohead. A pesar de ello, Nick no tiene intención de actuar de nuevo. Desde entonces no hay noticias del pobre de Nick, salvo que sigue vivo en algún lugar de su Brighton natal.






