Es absolutamente genial que existan programas como Un Lugar Llamado Mundo. En un país con una cada vez menor apuesta por la cultura, y en el que prácticamente existe una persecución a la música en vivo, es una gozada tener pequeños espacios en la parrilla televisiva donde haya cabida para estilos y propuestas musicales diferentes. Sí, afortunadamente sigue habiendo huecos, aunque sean minoritarios, para estilos musicales alejados de La Voz y patrañas por el estilo.
El pasado lunes tuvimos la suerte de ser invitados a la grabación del primer programa de la segunda temporada de Un Lugar Llamado Mundo. El reclamo era irresistible: Raimundo Amador, Triángulo de Amor Bizarro y La Mala Rodríguez. Pudimos disfrutar de ellos en solitario, juntos, revueltos, y absolutamente geniales. No queremos desvelaros más de la cuenta porque queremos que podáis disfrutar del programa tanto como hicimos nosotros en directo, pero a veces es maravilloso descubrir que, cuanto el talento decide unirse para crear algo conjunto, aunque vengan de estilos distintos, lo más seguro es que el resultado sea algo muy especial. Y así fue el lunes.
Bajo la batuta de Javier Limón, descubrimos un poco más lo que se esconde detrás de estos grandes artistas a través de las interesantes entrevistas en el famoso sofá del programa. Pero sobre todo disfrutamos de la música en directo.
Es necesario que existan programas así en nuestra televisión. Si otros países tienen sus Jools Holland, ¿por qué no íbamos a tener nosotros algo así? Gracias a Un Lugar Llamado Mundo por su apuesta. Seguid adelante, los amantes de la música lo agradecemos.




