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Punk: Del caos a la costura.

Este es el acertado nombre que el prestigioso museo neoyorquino Metropolitan ha puesto a la exposición dedicada a este movimiento.

El punk, la reacción contracultural surgida a finales de los 70 en Gran Bretaña como protesta a la opresión social y la depresión económica, con el tiempo se ha definido como uno de los más influyentes estando latente aún en nuestros días. Del movimiento musical seminal a las múltiples variaciones, after punk, rock gótico, la descafeinada new wave, el hardcore californiano, o el pop-punk a lo Green Day. Y sin olvidar el impacto social, la rebeldía, el desprecio a la autoridad y la individualidad por encima de los cánones impuestos por la sociedad.

La exposición del Metropolitan se centra en la vertiente más trivial, la moda, la imagen. Los diseños de Vivienne Westwood, modista que de manera muy oportunista, sentó cátedra dentro del punk, marcando las cánones estéticos de los músicos de la época, y logró, enseñando sus diseños en el escaparate de su tienda, convertir el imperdible y los rotos en las medias en un icono. Moda que sigue vigente hoy en día, obviamente de manera más sutil, entremezclada con diseños más soft, y totalmente llevables por cualquier padre de familia. ¿Porque centrar la exposición en la forma y no el fondo del punk?

Haciendo retrospectiva, el punk como fenómeno musical independiente y underground duró más bien poco. Si bien sus inicios se remontan a los mediados 60, donde en el 1964 The Who cantaban My Generation, ya protestando de los problemas de comunicación intergeneracionales y del desgarro entre la ideas de los jóvenes y las de la sociedad, o en 1969 cuando MC5 sacaron el flamígero Kick Out The Jams, una verdadera mecha para la sociedad americana. Tampoco nos olvidaremos de Los Ramones ya dando caña desde los 60 e Iggy Pop con sus The Stooges llenando el underground con sus bailes y letras que se movían entre las filias sexuales y la alienación individual. Podríamos decir que en estas bandas estaba latente ese sentimiento que desembocó en el fenómeno etiquetado como punk. Aunque en su momento no se le consideró, ahora sí que están reconocidos como tal. Su mensaje se difuminó en su momento para revitalizarse y saltar la barrera generacional cuando estallaron las riots londinenses en los 70.

En el Metropolitan se nos presenta claramente la unificación estética del movimiento y no la de The Who o Iggy Pop, que no compartían un cánon estético; básicamente vestían diferente, pero podrían haber escrito canciones juntos. Así pues tenemos que jugar a que el punk nació en 1976 cuando los Sex Pistols sacaron su bomba, Never Mind The Bollocks. En 1975 ya sacaron dos singles que eran una bofetada en el establishment británico: Anarchy In The UK, y God Save The Queen.

Fueron estos singles que provocaron que Virgin Records se interesará por ellos. Una major, que evidentemente tenía medios para encumbrar a esta banda donde quisiera, pero por otro lado esta acción tenía una contradicción implicita: Una banda de punk que perdía su carácter underground de una manera inusitadamente rápida. Un mal paso seguramente. La banda se separó después de una desastrosa gira por Estados Unidos, con un público que no les comprendía, y se separaron en el 1978 dentro de una espiral de autodestrucción que se llevó por el camino a Sid Vicious, encumbrando a éste y a la banda en el limbo de los malditos. Al menos, en este ámbito la banda fue fiel a su mensaje y dejaron un bonito cadáver antes de reciclarse y adaptarse a la industria discográfica, y meterse de lleno en publicidad continua, o productores impuestos en sus trabajos para acabar perdiendo su identidad.

Y en el presente 2013, donde hay ciertos paralelismos con los 70 británicos, con una sociedad actualmente golpeada por una crisis global, el Metropolitan se dedica a recordarnos la moda del punk. Es como un reflejo de los movimientos populares en el siglo XXI. ¿Dónde quedó esta rabia hacia lo establecido?¿Los gritos y los disturbios continuos?

La exposición se nos aparece como un claro reflejo del inmovilismo de la sociedad actual. El punk murió rápidamente precisamente porque nos acostumbramos a él, nos vendieron masivamente su imagen con crestas de colores y chupas rotas, el ideario se diluyó fugazmente y nos quedó la moda del imperdible. Nos acostumbramos a la postura, lo que nos hizo olvidar la reacción.

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