Arcade Fire no han parado de sorprendernos de mil formas desde el lanzamiento de Reflektor. Este fin de semana en Coachella no se les ocurrió otra que traer al escenario a dos personajes disfrazados de Daft Punk (a los que Win Butler llamó Phat Dunk) que tocaron una versión ralentizada de Get Lucky hasta que les hicieron callar, y que también pasaron por allí cuando la banda tocó Normal Person.
Después, por si aquello no había sido extraño trajeron a Beck con una mascara de El Papa para tocar juntos una versión de Controversy, de Prince, que la banda acostumbra a tocar en algunos directos.
Los canadienses están tratando poco a poco de darle otra vuelta a la música postmoderna, y lo están logrando, ahora el caso es poder verles en directo, oportunidad que tendremos en el Primavera Sound en Barcelona en el mes de Mayo




