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LORI MEYERS – IMPRONTA

LORI MEYERS - IMPRONTA

 

Tres años después del lanzamiento de Cuando el destino nos alcance, el grupo granadino nos presentaba a principios de año su nuevo trabajo: Impronta. Y como nunca es tarde para opinar sobre un disco y mucho menos cuando se acerca el final de año y las listas con los mejores álbumes de 2013 comienzan a aflorar, el turno de Impronta ha llegado.

Lori Meyers se han asentado como uno de los grupos indispensables del panorama nacional, sobre todo en los carteles festivaleros. Es gracias a la mezcla de su sonido pop con toques rockeros y más bien tirando para la década de los 60 con unas melodías bailables y unas letras pegadizas lo que les ha hecho llegar tan arriba. En estos momentos, se encuentran en la cresta de la ola y pocos no han bailado en algún momento ¿Ahá han vuelto? o Luces de neón. La producción en su último disco corre a cargo de Sebastian Krys y colaboraciones como la de Ricky Falkner, referentes de éxito asegurado.

El disco se abre con un torrente de energía. Planilandia suena a los Lori antiguos, no llega a la altura de Luces de neón pero el sonido pop acompañado por un riff enérgico que se abre paso por una de esas letras de desamor a las que nos tienen acostumbrados los granadinos hace que depositemos buenas sensaciones en Impronta. El tiempo pasará da un giro al arranque del disco, volvemos a una letra de ruptura, pero con un sonido muy bailable y discotequero, para bailar pegados en aquellos años 80 como si de una balada con un toque funky se tratase.

Huracán trae de vuelta el sonido más rockero del grupo, dejando de lado tanto sintetizador. Una canción propia de sus anteriores trabajos y no tan pesada para ser tocada en directo. Y llegamos a Impronta, que se presenta más como una balada, otra para bailar pegados que bien podríamos haber escuchado en cualquier discoteca hace 40 o 50 años. Muy buen tema que deja con un muy buen sabor de boca. El cambio de sonido vuelve con Emborracharme, canción que a la primera escucha ya sabíamos que se convertiría en una de las más tocadas en directo y una de las favoritas del público. Un sonido divertido, con un estribillo pegadizo y una letra con la que cualquiera que se haya tirado horas esperando recibir un whatsapp de “esa persona” se sentirá fácilmente identificado. Bailable y pegadiza, a la primera escucha queremos volver a darle al “play” para cantar a dueto con Noni.

La balada más sentimental y cruda de Planilandia llega tras el torrente que es Emborracharme. “No quiso entrar en calor nuestro amor bajo cero. No habrá un ‘siempre para los dos’ al final de este invierno”, así comienza Deshielo. Letra desgarradora que la voz de Noni canta como si de una nana se tratase acompañada por un sonido minimalista, creando un escenario y una atmósfera muy íntimos.

El bajón se recupera con Una señal y Tengo un plan, sonido de identidad de Lori Meyers en estado puro, con un sonido indie-pop, pensadas para ser tocadas y bailadas en directo y unos estribillos pegadizos. Zen es la segunda balada del disco pero, a diferencia de Deshielo, ésta no pretende crear un ambiente íntimo, sino que se apoya en una música bailable y un sonido muy popero, pensada también para vivirla en directo.

Las críticas para los granadinos no son un problema, A-sinte-odio es el tema más popero y bailable de todos, con un uso especial de los sintetizadores que aporta un sonido muy electrónico. De los nervios pasa desapercibida, otra canción más para bailar en directo con toques más rockeros, y el disco finaliza con Despedirse, con la que Lori Meyers bajan el telón de una forma íntima, acústica, para relajarnos tras la escucha de Impronta.

El quinto álbum de los granadinos deja mucho que desear. Las canciones están pensadas para ser tocadas en directo, por lo que no hay contrastes entre unas y otras a pesar de que se hayan distribuido de forma que una balada sea precedida por alguna con un sonido mucho más popero. Es un álbum plano, frío, da la impresión de que está demasiado pensado y es demasiado limpio, no hay ningún torrente de energía como Mi realidad.

Un trabajo plano, con el que Lori Meyers no han querido arriesgar y han mantenido su sonido festivalero y alegre para mantenerse en lo más alto. Las canciones funcionarán perfectamente en directo, pero se extraña algo más de desgarro, el espíritu de saltar a la piscina y equivocarse y no ser tan limpio, un poco más de alma para un grupo que puede hacer mucho más que este Impronta.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6/10

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