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Dirty Projectors – Swing Lo Magellan

Swing Lo Magellan Celebremos este Swing Lo Magellan como la victoria del art rock sobre el tópico de la cerebralidad intelectual y la frialdad de su propuesta. Tomen el disco, pónganlo en la pletina y escuchen ustedes su apertura, Offspring Are Blank. ¿No les ha recorrido un escalofrío de goce espiritual, no han vivido una revelación metafísica ante esta canción de épica celestial y letra sugerente? Pues esperen a las siguientes: About to Die, cantada desde la muerte como una dimensión más de la vida, o esa embriagadora, subyugante Gun Has No Trigger, puro deleite vocal sustentado por una de las melodías de bajo más voluptuosas que se hayan oído últimamente. ¿No se les saltan las lágrimas, no se les encoge el corazón, no arrancan ustedes a cantar en el Metro? Bueno, puede que a ustedes no, pero…

¿Puede Swing Lo Magellan romper el aura de música minoritaria del art rock? N es que este género no haya conocido grandes triunfadores, en prestigio e incluso, en algún caso, en ventas, desde los reverenciados Radiohead hasta los paisanos de Dirty Projectors, Vampire Weekend. Pero entre la exigencia de los de Thom Yorke y bandas aledañas, y la inmediatez en ocasiones frívola y poco sustancial de los hypes de Brooklyn queda aún terreno fértil por sembrar. Y es ahí donde parece que el trabajo de Dirty Projectors está arraigando con fuerza. Mucho tesón hay detrás de un recorrido de diez años, siete elepés y colaboraciones con músicos de la talla de David Byrne y Björk; un trabajo incesante, una exploración continua a través de facetas más ricas y destacadas del rock, y un amor por los precursores de casi todos los géneros. En Offspring Are Blank hay ecos de la grandilocuencia de Queen, de los paisajes neblinosos de Genesis, pero también de los ritmos mestizos, a caballo del sonido tribal y la electrónica de vanguardia, de Björk; e imposible no acordarse de la fastuosidad vocal de Arcade Fire, aunque con la épica tomada por las riendas y con un mayor rango vocal. About to Die nos trae sonidos del neo folk más reciente, pero también de unos Talking Heads juguetones; Gun Has No Trigger recorre la senda del rythm & blues; Swing Lo Magellan al sonido acústico del country y el americana; Just From Chevron, de vuelta a los ritmos más cálidos, a Paul Simon y ecos de los setenta. David Bowie, Radiohead, Television, y un largo etcétera, mezclados y yuxtapuestos en múltiples capas, presentes e indistinguibles. Y así, sin cambiar el discurso, deleitando al conneiseur, aunque levantando el pie del acelerador hacia el final, firman un disco diverso y compacto, excitante y susurrante. Una joya para guardar en el estante más preciado de nuestra discoteca.

Sólo desde ese trabajo infatigable que comentaba anterioremente se puede llegar a comprender cómo Swing Lo Magellan, a pesar de su complejidad (de géneros, de armonías, de lírica), seduzca desde el primer momento; no es sólo talento, es imposible que sea sólo talento. Así que regocijémonos y disfrutemos, vuelta tras vuelta, de los matices que siguen enriqueciendo cada escucha. Incluso con esa sensación de desvaimiento que se acentúa a partir de la mitad del disco, el resultado es, simplemente, excepcional.

 PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10

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