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Christina Rosenvinge matiza sus declaraciones

CHRISTINA ROSENVINGE

El pasado 2 de enero, El Periódico de Catalunya hablaba con la madrileña Christina Rosenvinge para hablar del lanzamiento de Un caso sin resolver, el pack que revista la brillante carrera musical de Rosenvinge.

Recientemente, se ha comparado a Christina Rosenvinge con Madonna “en versión triste”, comparación cosmética más que musical. Cuando fue preguntada por este extremo, Christina respondió con total sinceridad, desmarcándose, como ya lo hace su música, de la carrera de las Madonnas, Rihannas, Ladies Gagas y demás artistas que parecen prestar más atención a la coreografía y escenografía que a la música.

Pronto se armó el revuelo: “La música femenina se ha convertido en un concurso de zorras”, así se encabezaban las noticias que ese día hablaban de la consagrada cantante. En Facebook y Twitter se debatía sobre el desliz lingüístico. Así que, la autora de grandes canciones como Mil pedazos, Ni una maldita florecita, Negro cinturón o Mi vida bajo el agua, ha decidido hoy matizar sus declaraciones para evitar malentendidos y lo ha hecho a través de una nota en su perfil oficial en Facebook que ha titulado De zorras y cantantes y, que Crazyminds reproduce al completo:

1. El matiz.

Igual que los gays se han apropiado del término, inicialmente peyorativo, «maricón», las lesbianas de «bollera» y los negros de «nigger», las mujeres hemos hecho lo propio con «zorra» (y otras lindezas del castellano). Al apropiarte  orgullosamente de un término le das la vuelta. Por lo tanto, «zorra» no es lo mismo en boca de un tío que en boca de  una tía.

2. El humor.

Sí que me hace gracia la comparación con Madonna. No lo puedo evitar. Si no me hiciera gracia no habría hecho la reflexión jocosa que la sigue y que en la transcripción parcial de la periodista pierde la retranca. (Ay, Núria, mira lo que me has hecho)

3. La reflexión feminista.

Aún así, considero que para una preadolescente es más sano ver a las Vulpes tocando «Quiero ser una zorra» en la tele, que ver a una cantante con actitud «zorrosa» más centrada en la coreografía y el look que en la música en sí, que parece algo ajeno creado en un laboratorio de hits.

4. Conclusión.

Si finalmente alguien organiza el dichoso concurso de zorras, me presentaré. Aún guardo los calentadores en un cajón y puedo dar una sorpresa.

5. Un deseo.

Más representación femenina en todo el zoológico humano. ¡Feliz 2012!

Caso resuelto.

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