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THE VACCINES – ENGLISH GRAFFITI

Tras su genial EP Melody Calling y cuando supe que The Vaccines habían contratado a Dave Fridmann para que les produjese su nuevo álbum, mi parecer sobre la banda cambió totalmente. Hasta 2012, The Vaccines tenían dos álbumes exactamente iguales lanzados en años consecutivos en el mercado, sacados con una metralleta automática de hits, que divertía pero que dejaba bastante que desear en cuanto a creatividad.
Ahora van los de Londres y contratan a Fridmann, productor de Tame Impala, Sleater Kinney, MGMT, The Flaming Lips… y otras trescientas bandas que nos encantan. Además, lo hacen “para que reproduzca con ellos el sonido de The Woods de las Sleater”, y me pregunto tras la enésima escucha de English Graffiti dónde narices ha quedado ese objetivo. El único ápice similar es la potencia y superioridad de la guitarra de Justin Young o, en su defecto, la de Freddie Cowan cuando tocan algún riff (que no es que haya muchos en un disco con bastantes baladas). Para que se entienda la falta de parecido, me ceñiré a explicar en las próximas líneas el sonido y el contenido del tercer disco de los Vaccines, que es sin duda el más imaginativo y abierto de su corta carrera, y en el que Young y los suyos han hecho un sonido pop rock total, ni alternativo, ni aires de punk ni mucho menos desarrollar realmente lo que plantearon en Melody Calling.
Dream Lover es un temazo- es evidente, es seguramente su mejor canción- y eso que no es que destaque por su innovación, y hay otro par de canciones geniales y unas cuantas bastantes divertidas. Vamos, que lo que ha sucedido es que The Vaccines han cambiado la fórmula buscando el mismo resultado; un álbum veraniego y fácil, repleto de hits que para las niñas de 16 años con coronas de flores en el DCode resultarán himnos. Ahí están las letras para corroborarlo, con- como siempre- amor y alguna novedad con la alusión a las redes sociales (gancho para la gente joven).
Aunque sí que tiran hacia el surf pop en varias canciones, como bien hicieran en el EP anteriormente mencionado, falta esa calma y esa inteligencia que transmitía su anterior grabación. English Graffiti se vuelve un poco bipolar entre la histeria de 20/20 o Radio Bikini y la emotividad de (All Afternoon) In Love o Maybe I Could Hold You (una de mis predilectas del disco). Esta descompensación puede venir en parte dada por no permitir que Fridmann haya producido todo el álbum, que sin duda resulta una de sus obras firmadas más flojas, y que a pesar de ser requete-escuchable y accesible, parece aún más vacío que los predecesores de la discografía de The Vaccines.
Personalmente, en el ámbito de canciones individuales me quedaría con Denial, Maybe I Could Hold You y Dream Lover. Prefiero no entrar en materia con los dos últimos temas, el llena estadios Give Me a Sign, que es casposo hasta decir basta, y ese Undercover medio experimental que pinta menos aún como cierre.  Así que, a pesar de como siempre recomendar la escucha para que juzguen ustedes mismos, he de decir que he acabado en parte decepcionado con el disco por las razones anteriormente presentadas. Siendo también sincero y subjetivo, es bastante posible que me lo ponga este verano cuando esté en la playa tomándome una cerveza, pero eso no significa que desde el punto de vista evolutivo y de exigencia que tenía haya quedado satisfecho, es simplemente que es explícitamente para eso.
Escúchalo aquí:

 

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