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PORCHES – THE HOUSE

El nuevo trabajo del neoyorquino Aaron Maine sigue la línea estilística de su anterior Pool, pero sin la brillantez de este. The House es un trabajo que se queda a medio camino de todo, con una serie de temas que entran bien, pero que no acaban de arrancar ni de volverse memorables. El cambio de estilo realizado en Pool provocó una pequeña revolución, no tanto por el propio cambio en sí, sino porque parecía que Maine había dado con la tecla para desarrollar su proyecto musical. Canciones nostálgicas que se refugiaban en el dance de principios de los 2000 y en las guitarras como elementos etéreos que recorrían texturas y cabalgaban armonías como en Car, uno de los mejores temas del disco. Pero los casi dos años que han transcurrido entre Pool y The House, nos han traído una versión más meticulosa y centrada en el arreglo y el sonido, dejando un tanto de lado las canciones, perdiéndose en la indefinición.

Pero no nos engañemos tampoco, no estamos hablando de un mal disco, parece que las intenciones de Aaron pasan por demostrar que el sonido, los ambientes, las texturas y las atmósferas son la parte primordial de The House. Y que su peculiar tono vocal sirve para entrar en un tema como By My Side por sí solo, más allá de elaborar una melodía. Esta se puede encontrar en un tema como Find Me, que es lo más cercano a un tema de Dance Pop de este The House. El resto de temas se quedan siempre esperando el arranque o navegando entre la indefinición de un tema pop o un tema ambient no llegando a ser ni lo uno ni lo otro.

De todos modos, en su conjunto, canciones como Now The Water, que es lo más cercano a su anterior trabajo, sí que nos dejan ese regusto de Car, sin llegar a ser tan redonda como ésta. O W Longing, con toques de cierto soul electrónico pero con un exceso de autotune, se dejan escuchar y caen bien como telón de fondo de una cita o como temas de acompañamiento de nuestra rutina. Y eso es triste cuando hablamos de música no pensada específicamente para ello, sino como vehículo de un artista para expresar una serie de sentimientos o necesidades. Sentimientos que líricamente se quedan en un cliché demasiado obvio y centrado en la nostalgia y la melancolía. Nostalgia y melancolía por la ausencia, ya sea esta la ausencia del amor, como en Leave The House, el paso del tiempo o  el recuerdo del pasado que ya no volverá como en Wobble o Goodbye.

Afirmaba la crítica del disco en Pitchfork, que parece que Maine cante y componga en círculos cada tema y considero que esta apreciación es cierta. The House es un disco en el que cada tema es una rueda circular en la que la estructura se repite y la voz da vueltas sobre la misma esencia pero sin sobresalir de esa circunferencia creada entre el arreglo y la melodía. Esperábamos mucho de este The House de Porches y se ha quedado en un mero trabajo de transición.