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PAUL WELLER – WAKE UP THE NATION

PAUL WELLER - WAKE UP THE NATIONHace un par de meses, Paul Weller recibía de manos de Jarvis Cocker el Godlike Genius, algo así como el premio a toda una carrera que cada año otorga la revista NME. Pocos artistas merecen más este reconocimiento que el modfather, tanto por su influencia en varias generaciones de músicos como por su compromiso y honestidad en todo lo que ha hecho desde que, hace ya más de 30 años, se pusiera al frente de The Jam. Aun así, no deja de resultar curioso que la modernidad indie se rinda ahora a sus pies cuando, hasta hace bien poco, cargaban sus tintas contra él por considerarlo uno de los principales adalides de lo que ellos vinieron a denominar peyorativamente dad rock, una etiqueta que personalmente nunca he entendido. Sin duda 22 Dreams, su anterior trabajo, tuvo mucha culpa en ese cambio de tendencia, un disco que vino a demostrar lo que muchos hemos sabido siempre, que Weller puede hacer lo que le venga en gana y salir siempre airoso del envite, tal es su talento.
Apenas dos años después de su celebrada vuelta a lo más alto de las listas, el eterno mod regresa casi por sorpresa con un nuevo trabajo que, en cierta forma, continúa la estela de su predecesor en cuanto a su variedad estilística pero que difiere bastante en su ejecución final. Ayudado por la producción de Simon Dine (Noondine Underground), Weller se nos muestra en este Wake Up the Nation mucho más agresivo, rítmico, imaginativo y espontáneo que nunca, jugueteando con ideas y arreglos que le llevan a facturar desde trallazos como MoonshineWake Up the Nation hasta mini operas rock como Trees, en donde en apenas cuatro minutos nos muestra su amplio abanico de influencias que van desde el acid jazz al rock electrónico. Y es que si de algo puede presumir el de Woking es de su increíble versatilidad, una cualidad que queda patente con tan solo escuchar Aim High, en donde se viste de Curtis Mayfield para entregarnos un tema funk que podría estar en la b.s.o de Shaft, o en Up the Dosage, una canción en plan new wave con una sección rítmica que bien quisieran para ellos los mismísimos Franz Ferdinand.
Fast Car, Slow Traffic nos brinda una de las sorpresas del disco, y es que con sólo escuchar unos segundos la línea de bajo queda patente que detrás de ella sólo puede estar Bruce Foxton, quien casi 30 años después de la separación de los Jam vuelve a aportar su característico estilo a un tema de Weller. Las colaboraciones no acaban aquí: Kevin Shields, de My Bloody Valentine, empapa con sus guitarras y efectos 7&3 is the Strikers Name, una oscura nana psicodélica que crece a cada escucha y Clem Cattine, legendario batería de sesion de los 60, aporta su toque a No Tears to Cry, un medio tiempo a lo Walker Brothers que huele a clásico de toda la vida. Y aún hay más: ragtime pop en Grasp And Still Connect, toques de free jazz en She Speaks, etc. Find the Torch, Burn the Plans nos regala una de las melodías más pegadizas que ha escrito en años, y Andrómeda es una autentica joya de pop psicodélico que acaba cuando apenas has empezado a disfrutarla. Y para terminar Two Fat Ladies, con la última colaboración del disco esta vez de la mano del líder de Little Barrie, que aporta un fantástico riff de guitarra a lo Revolver en un r´n´b abrasivo y salvaje.
Después de diez discos en solitario (más de 20 contando todas sus etapas), innumerables conciertos y colaboraciones, parece mentira que a estas alturas de la película, cuando la mayoría de sus compañeros de generación no son ni la sombra de lo que fueron, Weller siga tan atrevido, inspirado y elegante como siempre. Me pregunto si dentro de 30 años los Doherty, Kapranos y Casablancas de ahora seguirán al pie del cañón… permítanme que lo dude.
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10