La continuación de Smoke Ring for My Halo (2011) sigue con la propuesta de Kurt llena de malabares con la guitarra: Juego constante de los pedales, reverbs, piruetas sonoras… Claro queda el virtuosismo de este guitarrista y la personalidad de un sonido que cada vez le es más propio, y podríamos decir que ya identificable; un logro no apto para todos los instrumentistas.
Pero llegar a cierto grado de ejecución puede generar que se olvide el conjunto de la canción, y ésta suele ir acompañada de letra y de una melodía que guste, y que se nos meta entre oreja y oreja. Como si de un músico de jazz se tratase Kurt Vile se empacha y se enfanga intentado exprimir la guitarra y el sonido que él ha creado, de tal manera, que es posible que mucha gente ceda en el empeño de continuar escuchando el disco, que está compuesto de 11 cortes de los cuales 7, superan la barrera de los 6 minutos.
El gran acierto de su disco anterior recaía en la composición, la guitarra al servicio de la canción, y unas letras intimistas que le daban un toque de cantautor que permitía conectar fácilmente con la gran mayoría de temas . Y todo, sin olvidar el sonido, el cuál era realmente hipnotizante y que hizo que fuera uno de los álbumes más interesantes de hace un par de años. Desgraciadamente, estos aciertos parecen olvidados en este trabajo, y el ego del guitarrista hace descuidar otros detalles. No es que no haya canciones buenas, que las hay y son notables, como la homónima Walkin On A Pretty Day, preciosa, y agradable aguantando el tipo con sus 10 minutos de duración, Girl Call Alex con sus cambios de ritmo, o Never Run Away que es posiblemente el corte más inspirado y que da la faceta de este artista que más nos gusta y que nos transmite más, pero queda todo un poco aguado por el exceso de Too Hard, la interminable Shame Chamber o la repetitiva Air Bud.
Aunque, repito, la calidad musical interpretativa es excelente; lo que decae es la composición. En fin, un paso ni para atrás ni para delante de este gran músico. Se ha pasado de frenada en esta entrega sí, pero aún sigue siendo un talentoso artista que seguro nos dará alguna otra alegría. Kurt Vile no es Hendrix, ni tampoco Jimmy Page, inmejorables guitarristas en históricas bandas que sabían lo buenos que eran, pero también eran conscientes de cuando sacar ese genio, porque como se dice popularmente, lo poco gusta, y lo mucho cansa. Pues no has cansado, Kurt.
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6/10




