Hay una cabeza con una gorra roja. La cabeza camina sobre la guitarra. Solo la cabeza. Una cabeza cortada con una base de dedos. Miles de dedos. Hay una ruta de caminos marcados sobre su espalda. Un enorme órgano móvil, impar y medio, situado en el interior de la boca, que desempeña importantes funciones como la masticación, la deglución, el lenguaje o el sentido del gusto, lame mis heridas y provoca efectos cicatrizantes sobre el down jones. Las heridas de guerra de ayer por la noche. No he dicho uñas en la espalda. Veo un campo de trigo de iris colores del que nacen setas con la cara de Mariano Rajoy. Setas de plasma. Todos los nuevos clichés propios de una cañi-psicodelia, provocada por seres de Oregon. La gorra roja se refleja en cada uno de los hexágonos-espejo de la bola, de la bola de espejos, espejo-espejito porque suena tan bonito, que cuelga en el techo.
El Señor de La Gorra Roja, barba poblada y pelo desorbitado, esgrime notas con su guitarra que aceleran el aire y se convierten en el aliento que exhalas justo antes de gemir. Hay un pez volando sobre mi cabeza. Un pez japonés. Un pez naranja y viole(n)ta es/eres. Las uñas se clavan como cuchillos en la mantequilla.
Podías leer aquí todos los clichés propios de una nueva psicodelia, pero yo he elegido estos. Puedes oír los dientes mordiendo su piel, sobre el profundo torrente sonoro , un torrente tapizado y eterno (Eternal Tapestry). Esto suena demasiado bien.
El Señor de La Gorra Roja, SGR, toca como si no hubiese hecho otra cosa en su vida. Y posiblemente sea verdad. Lleva una gorra roja, un pantalon negro y una riñonera. ¿Es posible que vuelvan las riñoneras?. El Señor de La Gorra Roja es Nick Bindeman y esgrime con su guitarra y voz, espacios cóncavos y convexos, que nos separan y nos acercan dependiendo de la marea. Mareas emocionales. Eternal Tapestry provoca mareas emocionales. Debería ser de escucha obligaroria desde tempranas edades.
Me encantaría ver una foto de la cara de la gente. Una foto desde dónde están ellos. Desde el escenario. Me gustaría ver la cara de gilipollas que tenemos. Marea baja para ti hoy. Marea alta para ella. Ojos fueras de sus cuencas, cóncavos y convexos.
Hay un señor de gorra roja y pelo de homeless. Homeless es un término del que estoy muy en contra. Hay un perro sentado en la butaca del fondo, deglute un margarita sin palmera, mientras pone la misma de gilipollas que todos los presentes.
Los baterías siempre están locos. Eso no es una opinión. Hay un estudio de la Universidad de La Rioja al respecto. El batería es el hermano del señor de la gorra roja y aspecto descuidado. El señor Jed Bindeman luce gafas de pasta y aspecto de serial killer controlado. Sin brotes en los últimos meses. Los baterías que están locos tocan muy bien. Eternal Tapestry pudieron definitivamente haber protagonizado el capítulo piloto de The Big Bang Theory.
Sonido setentas. Capas eléctricas. Pulso firme. Psy. Pchy. Lineas estructuradas de batería. Líneas libres de guitarra y bajo. Sonido hammond. Y un saxofón. ¿Un saxofón? Sí.
El teclado pone Ace Tone. Acetona leo. Cuando tenias acetona te daban cocacola u sustancia similar. El sintetizador Ace Tone, predecesor de los Roland, tiene un sonido Hammond. Veáse: iglesia, celestial, emocional. El que toca el teclado o teclista tiene unas gafas más hipster que las tuyas. A él le quedan mejor, pero parece que no lo sabe. Warren Lee es el último en llegar al grupo, a tiempo completo.
El peinado a la taza del bajo no hace que toque mejor que nadie. Krag Likins se atreve con la voz también. Hay un saxofón, Ryan Carlile, un saxofonista, que también toca el sintetizador y controla las capas de loops.
Las capas tapizadas del combo son brillantes y eternas.
Estamos viajando. Saliendo al extranjero. Noto las felicitaciones, las palmaditas en mi espalda de la ministra. Deberían ver la cara de gilipollas de todos los presentes. Hemos viajado muy lejos y estamos aquí. En el espacio y en el tiempo. El HDP del SDGR toca muy bien la guitarra, a veces, si te quedas mirando fijamente a su mano puedes ver un instante, un momento en sus dedos parecen que estén quietos. . Pero no, es una ilusión óptica. El bajo no toca de forma el susodicho de forma convencional. El saxofón recrea riffs con el susodicho. El batería ejecuta con violencia sus golpes. Hay cientos de dedos. Y una lengua afilada al final del túnel. No pasan trenes hoy. Mueve tu cabeza.
Eternal Tapestry debería ser de obligatoria escucha. Escúchame.




