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Frankenweenie (2012) de Tim Burton

FRANKENWEENIE
Salí del cine con los ojos empañados, no lo voy a negar. Reviví allí una historia personal… Cosas de la vida, cuando yo tenía más o menos la edad del pequeño Victor Frankenstein, un coche también atropelló a mi perro, Carrie. Por aquel entonces yo no era tan inteligente ni curiosa como para experimentar las propiedades de la electricidad con mi mascota, así que me limité a enterrarle en un monte, por cierto, muy parecido al que guarda la tumba de Sparky en este film.
Con estos recuerdos en mi cabeza, normal que alguna lagrimita se me escapara… sin embargo, no vi tan emocionado como yo a ninguno de los espectadores de la sala. ¿Eran ellos demasiado frívolos o yo demasiado emotiva?
Dejé que pasara un día antes de escribir sobre Frankenweenie. Después de ver mi reacción, totalmente opuesta a la del resto, no podía hacer menos que reflexionar…  Me pregunté, ¿qué he sentido con otras cintas de Tim Burton que no haya sentido con ésta? ¡Angustia! Siempre que he visto una película de Burton he sentido esa sensación  de angustia que tanto inquieta y apasiona a todo fan que se precie, un nudo en la garganta… que sin embargo no impide tener la mirada fija en la pantalla. Eso es precisamente lo que Burton quiere que sintamos con sus historias, pero no lo sentí con Frankenweenie.
Quizá mi mente siniestro-infantil había puesto el listón muy alto y no estaba dispuesta a reconocer nada más salir del cine, así, a priori, que la historia era floja.  Y era floja no porque el argumento no prometiese, no porque los personajes fuesen insípidos, tampoco porque la puesta en escena fuese pobre, todo lo contrario. Me resultó floja porque me decepcionó el que prometía ser ‘el momento apoteósico’,  en el que el director intenta hacer un guiño tras otro al cine de terror clásico. Pequeñas dosis que apenas llegan a rozar  la superficie,  intentando evocar a grandes mitos como el de Godzilla, el hombre lobo, la momia… e incluso algún que otro gremlin paradójicamente acuático. Ese momento es prácticamente el único que añade Burton a la historia del corto original. Llega con aires de grandeza, ostentoso, pero se queda en algo simple. Es un nudo que se desenvuelve demasiado rápido y que enlaza de forma muy forzada –con un ‘murciegato’ de por medio-, con un desenlace que  ya conocerán todos los que se hayan dignado a ver aquel -en mi humilde opinión- maravilloso corto de 1984. Añado, por poner la nota positiva, que en ese desenlace están las imágenes más bellas de la película.
Claro que, digo todo esto sin pararme a pensar que esta tierna y oscura historia no sólo está dirigida para frikis, adultos con el síndrome de Peter Pan, como es mi caso… Tim Burton imaginó esta historia para revivir a su ‘yo niño’, y lo deja muy claro desde el principio hasta el final.  Frankenweenie es una película para niños… y para todo adulto que sea capaz de entrar a la sala de cine sin ningún tipo de prejuicio, y sin haber puesto el listón ni alto, ni bajo. A ellos, Frankenweenie les parecerá una maravilla.
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10

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